«La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar» K.Blixten

EL PODER DEL MIEDO…Lo que más nos cuesta en muchas ocasiones, en movernos del sofá, de ése lugar cómodo donde nos hemos hecho nido y donde nos sentimos seguros y arropados. Hay en ocasiones muchos miedos, de los que no somos conscientes, y que están muy dentro de nosotros, que nos impiden dar un paso hacia delante, y mojarnos con nuevas aguas.

En ésta pequeña reflexión me gustaría animar a los que me estén leyendo, a dar ése paso que tanto nos cuesta, y que al final sabemos que si los damos, vamos a llegar a buen puerto. No hay nada más oscuro y profundo que nuestro interior, donde también como al mar, llegan muchos destellos de luz, eso lo sabemos todos los que alguna vez nos hemos sumergido en él.

Limpiar, deshacernos de lo que ya no nos sirve, soltar asuntos pasados, expresar lo que nos dolió…Todo purifica MENTE Y CUERPO, CUERPO Y ALMA. Agarrarnos a cosas que no nos ayudan a avanzar, solo nos lleva a estancarnos y a temerle mucho a la vida, cuando realmente en la vida hay cambios, vivir implica en sí mi mismo movimiento.

La próxima vez que nos sintamos temerosos, sería interesante pararnos y preguntarnos: ¿ qué me está pasando?, tomar conciencia y atrevernos a traspasarlo, la mayoría de las veces nuestros mayores miedos SON DESEOS encubiertos.

Hay acciones como bailar, llorar, correr, caminar por la montaña, que nos sirven para mover la energía y renovarnos, (como dice la cita que sirve de título a éste artículo, nos hacen sudar y sudar es curativo) . Son actos que considero esenciales para una buena salud mental y para nuestro corazón, atreverse a pasar a la acción y seguir como la naturaleza, el fluir de la vida. Estancarse puede a veces hacernos sentir tristes y desconectados, sin energía, y podría no ser bueno para nuestro bienestar general. La vida es movimiento, y si nos abrimos a sentirlo y a sentir ésa energía que está ahí fuera, quizás podamos recuperar nuestra fuerza, motivación y sentido de la vida.

Crecerse y arriesgarse en dar pasos para romper los bloqueos que pueda haber en nuestro cuerpo, en nuestras vidas, puede ser muy rico. Dejar atrás el pasado y buscar formas sanas de limpiar lo que nos anquilosa, es positivo y nos ofrece un proyecto de vida, que nos pueda acompañar en nuestro camino.

Cuando estemos cerca del mar, podemos quizás contemplarlo, – en su belleza y en su profundidad, su misterio, indomable- , y darnos cuenta de ése continuo movimiento de sus aguas, que le dan VIDA Y FRESCURA y que nosotros como ése océano o ése río, somos agua también…permitir que se estanque o que fluya, depende de nosotros.

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