Que el fin del mundo te pille bailando

«...Que el fin del mundo te pille bailando, aunque el escenario me tiña las canas, que nunca sepas ni cómo ni cuando, ni ciento volando, ni ayer ni mañana…que el corazón no se pase de moda, que los otoños te doren la piel, que todas las noches sean noches de boda, que no se pongan las lunas de miel...»

«Noche de Bodas«, canción de Joaquín Sabina. En mi sentir, cada verso de ésta canción lleva un gran mensaje…

Con cada uno, se podrían escribir mil palabras.

En esta pequeña reflexión, escojo algunos sin embargo, los cuales me sirven de apoyo para el mensaje que me gustaría transmitir.

Cuando la realidad que nos toca vivenciar cada día se muestra dura de transitar y se nos pone a prueba nuestra capacidad de resistencia, hay también un desgaste ya que esta situación conlleva realmente un gran peso emocional, mental y también físico.

A mi parecer, hay algunas cosas que nos pueden ayudar a sobrepasar estos momentos tan difíciles que nos está tocando vivenciar. Creo que tenemos recursos en nuestro interior y también a nuestro alcance, que pueden servir de apoyo en éstas circunstancias tan excepcionales.

Entre algunos de ellos, podría decir que sería bueno el sentir que podemos PARAR. Tomarnos momentos de descanso y de contemplación. donde la mente y los pensamientos puedan estacionarse. Ser capaces de mirar con perspectiva y no dejarnos absorber por todo lo que se nos pasa por la cabeza. Darle espacio al respirar, sentir el cuerpo, escucharse y dejarse un ratito el notar como estamos.

Esto puede ser paseando, mirando un atardecer, pararse en el campo a contemplar una vista, o en los actos cotidianos como tomarse una taza de té o café despacio, o un rato de lectura y por supuesto un ratito de meditación con una música que nos guste y nos ayude a soltar y a relajarnos. En definitiva, añadir una PAUSA, al ritmo a veces tan rápido que lleva la mente, y dejar espacio al NO HACER, sino SER…tal cual venga en el momento presente.

Otra cosa que creo es muy importante es el MOVER EL CUERPO, para que lo corporal tome protagonismo y la cabeza pueda descansar. Además el hacer algún ejercicio o bailar, nos conecta con nuestra energía vital, nos hace sentir más vivos, nuestras articulaciones y músculos y el corazón, nos ponen en contacto con el ESTAR VIVOS. Se nos olvidan también las preocupaciones y nos lleva directos al presente. Sangre, oxígeno y vitalidad, se mueven por el cuerpo y lo oxigenan, abriéndonos a sentir la energía, que a veces está estancada, cuando sólo le damos vueltas a la cabeza. Esto también nos dispone para la acción, y nos aclara la mente para llevar a cabo nuestros proyectos. En definitiva saca a flote nuestra energía que estaba escondida, para ponerla más disponible y a favor de nuestros deseos y planes vitales.

Es habitual en éstos días de pandemia, que nos pongamos sin quererlo a imaginar escenarios de enfermedad y de muerte, y lo que puede pasar es que estemos más cerca de ellas con nuestros pensamientos, de lo que realmente estamos. Es decir, podemos con nuestro pensar, morir antes de tiempo, o estar muertos en vida. Necesitamos poner mucha atención a esto y estar mucho más en el presente, en como nos sentimos de verdad. Probablemente después de dar un paseo, estar un ratito de meditación escuchando música, el bailar en casa con la familia, pareja o solos, nos demos cuenta de que estamos mejor de lo que pensábamos, reconectándonos con nuestra fuerza vital que está fluyendo en nosotros y que sólo necesita salir un poco a la luz.

Tenemos mucha más capacidad de soporte y de salir adelante de situaciones de lo que pensamos. En ocasiones es nuestra mente la que nos pone la trampa,

«Que gane el quiero la guerra del puedo», como dice la canción de Sabina.

Apelo a poner conciencia, sobre como podemos colocarnos ante una misma situación. – La capacidad, de una forma o de otra la tenemos todos, sólo necesitamos poner en acción esos recursos que todos/as poseemos y que la vida nos pone proporciona cada día, por el simple hecho de estar vivos-.

Podemos colocarnos en el lado del vivir lo que nos toque, con serenidad, FUERZA y esperanza, o podemos seguir en la lucha y en la queja, como niños/as eternos. Podemos incluso, bailar y sonreír a las dificultades, y que EL FIN DEL MUNDO NOS PILLE BAILANDO, con los pies en la tierra, siempre.

….»que el corazón no se pase de moda, que cada noche sea noche de bodas, que no se ponga la luna de miel..»

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