Soltar lastre y empezar a vivir con liviandad: ¿Cuanto peso cargas en tu mochila?

atreverse a emprender el vuelo
El mito de las Alas de Ícaro en nuestra vida: la libertad de ser y soltar lastres para tomar el vuelo

“Voy andando como si me pesaran los pies…me siento abatido/a y sin fuerzas…me faltan las ganas”.. Cuantas veces en la vida, nos hemos podido sentir sin rumbo, con la sensación de ir caminando arrastrando los pies, con la mirada baja y el corazón caído. Como si todo nos pesara mucho, más de lo que debiera.

Existe un sentimiento de no poder tirar más hacia delante, como si arrastráramos una gran carga, un carro muy pesado. Subir una gran montaña.

En medio de estos estados, resulta algunas veces dificultoso tomar conciencia y discernir un rayo de luz en la oscuridad. Nos cuesta darnos cuenta de qué nos está pasando, pero nos sentimos desconectados de la vida, desvitalizados y con poca energía para seguir adelante. El peso que parece que acarreamos tiene mucha fuerza, y no tenemos las ganas y la motivación para seguir adelante.

Existen CLAVES que nos pueden servir de brújula, primero para tomar conciencia de qué nos está pasando y segundo para encontrar formas más creativas, amables y vitales de retomar el camino y poder volver a sentirnos más conectados con la vida, más ligeros y enraizados en el presente y sobre todo con más esperanza hacia el futuro. En ésta pequeña reflexión voy a contar un poco y de forma resumida, cuales podrían ser éstas y hacernos tomar conciencia de cómo nos pueden ayudar, en algún momento de nuestra vida.

Un primer paso podría ser el PARAR. Tomar el tiempo y darse espacio para recoger y dejarse sentir lo que a uno/a le está pasando. Esto puede hacerse parando a lo largo del día un rato – por ejemplo dar un paseo, tomar una taza de café o infusión de forma pausada, contemplar una puesta de sol, escuchar música-, darnos momentos para poder descansar la mente y dar presencia al instante, al presente. Se podría llamar, darse tiempo para MEDITAR.

Cada persona puede meditar a su manera, de la forma que más le guste y que le haga sentir bien. El contacto con la naturaleza también es una buena forma de re-conectarse y dejar descansar la mente pensante y resolutiva.

Un segundo paso sería DAR VOZ, a lo que nos está pasando, transmitirlo y no dejar que pase el tiempo guardando nuestro dolor. Es positivo hablar de ello con alguien de confianza que nos pueda escuchar sin juzgar y con quien sintamos complicidad y bienestar. La mejor manera de afrontar éstos procesos es con la ayuda de alguien que esté formado en la profesión de ayuda, como somos los Psicólogos/as, Psiquiatras y educadores. También es muy válido hacerlo con algún familiar o amigo/a.

La tercera propuesta tiene que ver con el poder escuchar lo que nos motiva y nos llena, nos hace sentirnos vivos y en armonía con la vida. Conectarnos y ser fieles a los que nos toca de verdad. No sólo la escucha, sino también la acción- atreverse a hacer ésas cosas que nos hacen sentir bien y nos devuelven la paz. En definitiva nos empujan hacia delante, con el corazón abierto y la tierra bajo los pies –

Por último sería el tener la valentía de RESPONSABILIZARNOS, de nuestra propia vida, de nuestros asuntos. Algunas veces el miedo a tomar el timón de nuestra embarcación nos lleva a confluir con otras personas, esto es pegarnos a ellas/os, sin soltarlos, confundiendo lo que es nuestro de lo que es de ellos/as. Nos cuesta independizarnos, separarnos y separar lo nuestro, por temor a no poder con nuestra propia existencia. Ésta en mi opinión, es la CARGA MÁS PESADA, aunque no nos queda otra, si queremos sentirnos a gusto y felices, que hacernos cargo de lo nuestro, agarrar nuestro destino con ganas, pasión y amor, y arriesgarnos a equivocarnos y a hacernos daño, con la certeza absoluta que al caer, estaremos allí siempre para recogernos y devolvernos a casa, a nuestro hogar, a ése que sólo nosotros/as sabemos llegar y del que tenemos la llave.

Entonces, la próxima vez que te sientas abatido/a, triste, con desgana o desmotivación…estaría bien preguntarse..: ¿qué estoy cargando sobre mis hombros, que me impide alzar el vuelo y vivir mi vida en plenitud?…..

No nos corresponde llevar la carga de nadie, ACOMPAÑAR, AYUDAR, ACOGER, ESCUCHAR Y COMPARTIR ES SANO. Soportar el peso de la vida de otro/a NO. Toca soltar lastre y abrir las ALAS.

Hay un cuento del escritor Michael Ende, en su libro “El espejo en el espejo, El Laberinto”, concretamente el segundo, que describe ésta metáfora de las alas y del desprenderse de pesos que no corresponden, para poder alcanzar la felicidad: “Alas del Laberinto”. A mí me impactó mucho en su momento, y creo que es un tesoro atemporal, ya que siempre y en cualquier momento tiene mucho para hacernos pensar y tomar conciencia, además de estar deliciosa y sencillamente escrito. Mirar: https://revistadeletras.net/ende-y-los-mitos-clasicos/:

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